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Foto de La Biblioteca Nacional en el centenario de Eliseo Diego 15. Conversación con los difuntos

La Biblioteca Nacional en el centenario de Eliseo Diego 15. Conversación con los difuntos

29/6/2020
Por: Maribel Duarte González, Biblioteca Nacional José Martí

Conversación con los difuntos (traducciones), Ediciones del Equilibrista, México, 1991.

El poeta Eliseo Diego (1920–1994) reunió en un libro sus diálogos poéticos, mediante la traducción literaria, con muchos de sus amigos muertos, esos que le hablaban desde las páginas de un libro y a través de la poesía.

Eliseo Diego aprendió el idioma inglés siendo muy niño, se lo enseñó su madre, Berta Fernández-Cuervo y Giberga, que lo había aprendido antes que el español, en el Nueva York de finales del siglo XIX. Mi abuela Berta sentía un amor profundo por ese idioma. Era una lectora incansable, pero solo leía novelas escritas en inglés y sus preferidas eran las de Dickens y Lewis Carroll. 

Conversación con los difuntos es una edición bilingüe, donde, en letra más pequeña y después del poema, aparece el texto en su idioma original.

Cada uno de los poetas está presentado con un texto introductorio, donde Eliseo Diego, en ocasiones casi pedagógicamente, nos dice de su amistad literaria con ese autor y de las complejidades (venturas y desventuras) de la traducción de los poemas seleccionados. El porqué de estos poemas y no otros, nos dice, es un misterio que ni él mismo sabría responder…

El primero, pues aparecen cronológicamente, es Andrew Marvell (1621–1679). Poeta metafísico, amigo y ayudante de John Milton, y admirador del político inglés Oliver Cromwell, de Marvell leemos su poema “A su esquiva amante”. Mientras que del poeta, erudito clásico y profesor de historia en la Universidad de Cambridge, Thomas Gray (1716–1771), dueño de una poesía no muy abundante, pero sí selecta, escoge “Elegía escrita en un cementerio de campo” (1751). De Gray nos dice algo que podríamos aplicar a los restantes poetas y a la propia obra de Eliseo Diego: “Siempre que un hombre amansa a la tristeza o a la angustia y a la soledad volviéndolas poesía, nos ayuda a soportarlas haciéndonos sentir cuánto vale, después de todo, el Hombre”.



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