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120 Aniversario de la BNCJM

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Foto de 120 Aniversario BNCJM -Remembranzas fotográficas: Sucu-sucu en la Biblioteca Nacional, el mejor homenaje a Eliseo Grenet

120 Aniversario BNCJM -Remembranzas fotográficas: Sucu-sucu en la Biblioteca Nacional, el mejor homenaje a Eliseo Grenet

4/11/2020
Por: Mabiel Hidalgo Martínez, Biblioteca Nacional José Martí

Con certeza no tenemos evidencia documental escrita de que la presentación del Grupo folklórico Sucu–Sucu de Isla de Pinos, el 20 de febrero de 1960, en el Salón de actos de la Biblioteca Nacional José Martí (BNJM), estuviera dedicada a la figura del músico y compositor cubano Eliseo Grenet. Sí resulta posible que la idea y coordinación haya estado a cargo del también músico y jefe del departamento de Música de la BNJM, Argeliers León -acérrimo defensor de los géneros musicales del folklore cubano- y además se programara en consonancia con los objetivos de trabajo de dicho departamento, que contemplaba entre sus funciones la conservación e investigación de la música como parte del acervo cultural y tradicional de la nación. 

Lo cierto es que una decena de imágenes de la colección de fotografías BNJM nos acercan a la mencionada presentación cultural que rescata un género auténticamente cubano, variante del son, cuyo origen en la entonces Isla de Pinos durante la segunda mitad del siglo XlX sirvió de inspiración a músicos como Grenet para componer piezas del género y extenderlo a lo largo y ancho del territorio nacional, incluso fuera de nuestras fronteras.

El autor de los muy populares “¡Ay!, Mamá Inés” “Si me pides el pesca’o”, “Las perlas de tu boca”, quien había incursionado en la zarzuela, el danzón, la conga, el bolero, el tango-congo, y otros géneros musicales -además de llevar al pentagrama algunos poemas de su amigo, el poeta Nicolás Guillén- según cuenta este último, quedó sorprendido por un ritmo que era una danza muy antigua entre el pueblo, y cuyo nombre provenía del ruido especial que hacen los bailadores con sus zapatos sobre el piso: sucu, sucu, sucu.  

El descubrimiento del género por Eliseo Grenet sucedió a finales de la década de 1940. De su ingenio resultan los sucu-sucus “Domingo Pantoja” y “Felipe Blanco”, según la crítica musical, lo mejor que se ha producido de esta variante del son.

“Ya los majases no tienen cueva,

Felipe Blanco se las tapó,

se las tapó

se las tapó

se las tapó 

que lo vide yo…”

La muerte de Grenet, ocurrida en La Habana, el 4 de noviembre de 1950, a causa de un derrame cerebral, según refiere Guillén estuvo relacionada con un disgusto del compositor ante la prohibición -por la Comisión de Ética Radial- del sucu-sucu “Felipe Blanco”. “La letra escabrosa” debía modificarla si quería continuar en cartelera. 

La historia de la música cubana recoge las creaciones de autores como Grenet, Eduardo Saborit, Mongo Rives y otros cultivadores del sucu-sucu que, a pesar de no ser un género muy difundido, tiene fuertes raíces por lo que representa para la cultura nacional y para la gente que lo desarrolla e interpreta.

De lo anterior dan testimonio las instantáneas de la actuación de febrero de 1960 en el Salón de actos de la Biblioteca Nacional. Un grupo heterogéneo en cuanto a la edad, deslumbró al público asistente al ritmo de la guitarra, el tres, las maracas, la tumbadora, el güiro y el sui géneris sonido del machete, instrumento de trabajo del campesino que dicho género incorpora como percusión típica para lograr un ritmo alegre y contagioso. 

Camisas blancas de mangas largas, sombrero y pañuelo anudado al cuello distinguen el vestuario de los músicos y bailadores. Las damas danzan con vestido y ancha saya, prendas con las que logran amplios movimientos en pareja y en solitario. Las expresiones de los artistas traslucen el disfrute y la identificación con un ritmo que les pertenece por naturaleza.

Música y baile son inseparables en el sucu-sucu. Es un género que se interpreta para ser bailado en la propia ejecución. Las generaciones experimentadas les transmiten a los jóvenes los movimientos, y al compás del estribillo en repetición, ofrecen un espectáculo representativo de las esencias del guajiro cubano y revelan la influencia cultural de la región pinera. Este es el mejor homenaje que a setenta años de su muerte rendimos a Eliseo Grenet, quien finalizó sus días contradictoriamente entre el gozo y la angustia del éxito de sus sucu-sucus.   

Foto 1. Eliseo Grenet (tomado de www.cadenahabana.icrt.cu) y Grupo folklórico Sucu–Sucu de Isla de Pinos, presentación en la Biblioteca Nacional, 20 de febrero de 1960. Colección BNJM, Fondos BNCJM.  


  • Foto de Grupo folklórico Sucu–Sucu de Isla de Pinos, presentación en la Biblioteca Nacional, 20 de febrero de 1960. Colección BNJM, Fondos BNCJM.  Grupo folklórico Sucu–Sucu de Isla de Pinos, presentación en la Biblioteca Nacional, 20 de febrero de 1960. Colección BNJM, Fondos BNCJM.
  • Foto de Grupo folklórico Sucu–Sucu de Isla de Pinos, presentación en la Biblioteca Nacional, 20 de febrero de 1960. Colección BNJM, Fondos BNCJM.  Grupo folklórico Sucu–Sucu de Isla de Pinos, presentación en la Biblioteca Nacional, 20 de febrero de 1960. Colección BNJM, Fondos BNCJM.
  • Foto de Grupo folklórico Sucu–Sucu de Isla de Pinos, presentación en la Biblioteca Nacional, 20 de febrero de 1960. Colección BNJM, Fondos BNCJM.  Grupo folklórico Sucu–Sucu de Isla de Pinos, presentación en la Biblioteca Nacional, 20 de febrero de 1960. Colección BNJM, Fondos BNCJM.
  • Foto de Grupo folklórico Sucu–Sucu de Isla de Pinos, presentación en la Biblioteca Nacional, 20 de febrero de 1960. Colección BNJM, Fondos BNCJM.  Grupo folklórico Sucu–Sucu de Isla de Pinos, presentación en la Biblioteca Nacional, 20 de febrero de 1960. Colección BNJM, Fondos BNCJM.

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