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Foto de 120 Aniversario BNCJM- Cervantes en Carpentier: una acotación bibliográfica.

120 Aniversario BNCJM- Cervantes en Carpentier: una acotación bibliográfica.

3/4/2021
Por: Araceli García Carranza, Biblioteca Nacional José Martí

En los siglos XVI y XVII, Siglos de Oro en la literatura española, surgieron grandes escritores, sin dudas, el de mayor resonancia mundial, a partir de su creación, fue Miguel de Cervantes Saavedra, autor de uno de los libros más famosos que en el mundo han sido: El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.

El Quijote da riendas sueltas a la teoría de la novela y es punto de partida para el desarrollo universal del género, de manera que ha sido modelo para la creación literaria, desde su publicación en 1605, y ha motivado a que cientos de miles de críticos y estudiosos desdoblen e interpreten la obra en una inmensa bibliografía crítica. En particular grandes figuras de la literatura cubana desde Enrique Pineyro hasta Alejo Carpentier y Mirta Aguirre resultan imprescindibles en la bibliografía cubana (pasiva o crítica) de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha como lo demuestra la Profesora Nilda Blanco en su compilación Visión Cubana de Cervantes (Editorial Letras Cubanas, 1980)

Nuestro Alejo Carpentier pronuncia célebre discurso en Alcala de Henares al recibir, de manos del Rey Juan Carlos, el Premio Miguel de Cervantes Saavedra, el 4 de abril de 1978 (1). En este discurso Carpentier analiza el proceso de la novela moderna nacida de la picaresca y de la novela cervantina, y valora esta novelística desde la perspectiva de su posterior desarrollo universal.

Según Carpentier con la picaresca nace la novela tal como hoy la entendemos, novela con su novelística que constituye el movimiento literario más prolongado de la historia literaria desde el Renacimiento, pero acota que faltaba a la picaresca, después de haber instado el yo en la narración (hasta su tiempo contaba siempre en tercera persona) la Dimensión Imaginaria y esa dimensión la trae Cervantes con su Quijote, novela que sobrepasa a lo mejor de la picaresca para darnos lecciones cuyas enseñanzas no se han agotado. Cervantes instala en El Quijote la Dimensión Imaginaria dentro del hombre con todas sus terribles y magníficas implicaciones.

Y Carpentier destaca además en su discurso que Cervantes hace de ese nuevo yo un medio de indagación y conocimiento del hombre, de acuerdo con una nueva visión de la realidad.

En esta pieza oratoria Carpentier vuelve a su semilla cuando recuerda:

             De niño jugaba al pie de una

             estatua de Cervantes que hay en

             La Habana donde nací. De viejo,

             hallo nuevas enseñanzas, cada

             día, en su obra inagotable.

Nuevos horizontes enfrenta el adolescente y el joven Carpentier quien guiado por sus padres pronto leería a los clásicos de la literatura universal, en especial los franceses y los españoles dados su formación bilingüe. De los clásicos españoles escogería siempre a Cervantes y a Lope de Vega.

Sus lecturas de obras anteriores al Lazarillo de Tormes tales como El asno de oro, de Apuleyo, Dafnis y Cloé, el Satiricón y otros textos que pueden considerarse novelas, lo llevaron a las novelas de caballería, y por supuesto a esa gigantesca  novela  que es El Quijote.

Carpentier transita por la picaresca española, pero en ella no incluye a Cervantes porque la sitúa en otra dimensión.

En entrevista concedida a Ramón Chao, en 1974 (2), confesaría que junto a La Odisea, la cual leía desde los 11 años, no hay libro comparable a El Quijote de Cervantes porque Cervantes fue el novelista que logró hacer coexistir lo real y lo irreal en un plano perfectamente coherente, sin que haya oposición brutal de atmósferas, y sin que se vean las costuras. Carpentier insiste en que Don Quijote es hombre de cuatro dimensiones, movido con absoluta naturalidad, en un mundo real, tangible, cotidiano. Y añade que Cervantes lo ha logrado con tan milagroso acierto que sí viésemos al buen caballero desembocar por la esquina de nuestra casa le diríamos: Pase usted, señor Don Quijote, descanse un poco y comparta nuestra comida, y háblenos de sus andanzas, y que las oigan nuestros niños... si en cambio a nuestra puerta llamaran Hamlet o el rey Leal pasaríamos cerrojos y llamaríamos a la policía.

Carpentier situó a La Odisea, de Homero, y a El Quijote por encima de centenares de libros de la literatura universal porque en ambos se logró algo sumamente difícil: la coexistencia perfectamente armoniosa y coherente entre el mundo imaginario y el mundo real.

Cuatro años después, en 1978 (3) en entrevista concedida a Pueblo Literario, de Madrid, confesaría que su libro más leído había sido El Quijote, no sólo por sus cualidades literarias sino porque es el punto de partida de la novela moderna obra sin precedentes en todas las literaturas conocidas por cuanto Cervantes, en su obra maravillosa, logra hacer actuar un personaje de cuatro dimensiones en un mundo, el nuestro que es mundo tridimensional. Cervantes añade la Dimensión Imaginaria a las de la realidad, logrando una perfecta coexistencia de ambas. Y esto es proeza muy raras veces realizada.

Es innegable que en toda la obra de A. C. está intertextualizado en forma implícita el lenguaje cervantino. Carpentier utiliza voces desusadas que se encuentran en Cervantes; y en la picaresca española, y también usa los llamados americanismos que para nuestro cubano universal son en realidad palabras de raigambre española.

Y en otra entrevista concedida a Ramón Chao, en 1978 (4) Carpentier confiesa que a veces cree que Cervantes es también un músico.

Recuerda que Antonio Cabezón, el compositor preferido de Felipe II, introdujo en su época, ese gran género que es la variación. Y Carpentier nos la  define: “La variación consiste en revelar al oyente todas las implicaciones posibles de un tema expuesto inicialmente, y que se mantiene permanentemente y fijo a través de los múltiples avatares melódicos a los cuales lo somete la imaginación del músico”. Esto lo entendió R. Strauss quien no presentó su Don Quijote como un poema sinfónico, sino que lo utilizó simple y llanamente como variaciones sobre un tema de caballería.

Para Carpentier las grandes variaciones de Cervantes anuncian esas otras variaciones españolas que, en lo plástico, serán las tauromaquias de Goya o las innumerables glosas hechas por Picasso a Las Meninas, de Velázquez. Además es preciso recordar que el arte mayor de la variación musical tuvo su origen en España, al igual que la novela, tal como la entedemos en nuestros días.

Muchos años antes, exactamente en 1937, Carpentier llegó a componer una obra musical cuando Jean Louis Barrault puso en escena, en el Teatro Antoine de París, la Numancia de Cervantes, la música de esta puesta en escena fue su único intento de partitura. Y a pesar de que mereció elogios, nada menos que de Darius Milhaud, entendió que estaba desprovisto de inventiva musical. No obstante percibió muy seriamente la música en la prosa cervantina.

En crónica publicada en la revista habanera Carteles (5) confiesa que esta partitura le fue encargada a Charles Wolf como erudito en materia de discos, y a él como músico, y afirma que con Numancia ambos se plantearon la cuestión de acompañamiento dramático, sobre bases nuevas, cuya novedad fue señalada por la crítica parisiense.

Y del mismo modo que Barrault ponía el gesto al servicio del público Carpentier y Wolf pusieron los sonidos al servicio de las situaciones dramáticas, creando con notas un telón de fondo.

En la crónica antes citada Carpentier reconoce que el éxito de este trabajo musical se debió a su larga práctica de sonorización en las radioemisoras europeas, sistema que podía ser adaptado igualmente en el teatro. Estas experiencias las traería, dos años después a Cuba, donde escribe, produce y dirige programas radiales hasta 1945.

En los años 50 la obra de Miguel de Cervantes estaría siempre implícita en la labor periodística que desempeñara en Letra y Solfa, sección creada por nuestro periodista mayor en El Nacional, de Caracas. Su dominio de la lengua así lo confirma, pero Miguel de Cervantes Saavedra y en especial su obra cumbre El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, serían sus temas en nueve crónicas publicadas exactamente entre 1951 y 1960.

El 8 de agosto de 1951 comentaría Un andante caballero entre nosotros, de René L. F. Durand (6) nueva meditación de El Quijote en prosa escueta y apretada. Para este autor este personaje más cuerdo que loco expresó, según  Cervantes “su inmenso amor a la vida de  los seres y las cosas”

En Vitalidad de los clásicos (7)  señala que debemos leerlos, tal como él leyó a El Quijote, despojando a los personajes de sus trajes de época, considerándolos como seres vivos, dotados de una humanidad que es la nuestra.

En 1954 opinaría que Don Quijote siempre les juega malas pasadas a quienes tratan de sacarlo de su libro, a propósito de la posible filmación de esta obra protagonizada por José Ferrer (8). Tres años después en otra crónica titulada Un absurdo intento (9) Carpentier impugna que El Quijote sea llevado a la pantalla con un reparto encabezado por Fernandel y Cantinflas. Para Carpentier este texto, no cómico, sino sagrado e intocable, como Gargantúa y Pantagruel, requiere de una estrecha relación imaginativa por parte del lector, y termina esta crónica con una exhortación: “¡Escojan, pues, los cineastas de Hollywood el tema que se les antoje, pero dejen quieto a Cervantes, cuya obra se niega, por tradición, a ser llevada a la pantalla y al teatro!”

En 1955 se haría eco de los tres siglos y medio de la publicación de esta obra maestra (10) y en 1956 la revaloraría como símbolo de la literatura universal destacando su accesibilidad a la misma por parte de todos los lectores del mundo (11) 

Al año siguiente retomaría la obra de Cervantes en dos crónicas: Melancolía de lo cómico (12) y Cervantes y los románticos alemanes (13). En la primera Carpentier no considera lo cómico en El Quijote por la dignidad y nobleza de espíritu del caballero de la triste figura, aún en medio de sus peores tribulaciones; y en la segunda demuestra que fueron los alemanes, antes que los autores de habla española, los más devotos herederos de una tradición cervantina.

Y en 1960 a propósito de la puesta en escena, en La Habana, de El Retablo de Maese Pedro bajo la dirección de Vicente Revuelta, y la tirada masiva de El Quijote, por la Imprenta Nacional, reconoce en su última crónica de la sección Letra y Solfa, de El Nacional, de Caracas (14) una nueva concepción escénica de la ópera de cámara original de Manuel de Falla, según el capítulo XXVI de El Ingenioso Hidalgo... , ofrecida en la cervantina Habana del Quijote pregonado en las calles y las plazas (Las palabras al programa de esta ópera fueron escritas por nuestro narrador mayor) 

De la tirada masiva de El Quijote, edición en 4 volúmenes con la cual iniciaba sus actividades editoriales la Imprenta Nacional de Cuba, adornada con un dibujo de Pablo Picasso e ilustrada con los clásicos grabados de Gustavo Doré, abriendo en diapasón las ediciones de una auténtica Biblioteca del Pueblo, y ofrecida a todos los cubanos por el gobierno revolucionario, Alejo Carpentier escribiría para México en la Cultura (15) “Así Don Quijote se ha echado nuevamente al camino para deshacer agravios, enderezar entuertos, enmendar sinrazones, mejorar abusos y satisfacer deudas. Deudas que serán saldadas por la Imprenta Nacional consagrada a la edición de los más altos escritos que hayan ilustrado el ya largo tránsito del hombre en los reinos de este mundo”

Y volviendo a su discurso en Alcalá de Henares Carpentier nos enseña que: “Todo está ya en Cervantes. Todo lo que hará la perdurabilidad de muchas novelas futuras: el enciclopedismo, el sentido de la historia, la sátira social, la caricatura junto a la poesía, y hasta la crítica literaria” Y más adelante afirma: “No tuvo España mejor embajador, a lo largo de los siglos, que Don Quijote de la Mancha, hombre – nos dice su creador – que solamente disparataba en tocándole a la caballería, y en los demás discursos mostraba tener claro y desenfadado entendimiento”

Carpentier escoge para terminar su discurso una frase de Cervantes que no solo expresaría en aquel momento su estado de ánimo, sino que quedaría para siempre impresa en nuestras memorias como frase lapidaria:

      “Una de las cosas que más debe dar contento a un hombre... es 

       verse, viviendo, andar con buen nombre por las lenguas de las 

       gentes, impreso y en estampa” y Carpentier sella esta frase: 

      “Viviendo estoy. Impreso y en estampa fluí. Buen nombre tuve, 

       pero acaso, gracias a ustedes, mucho mejor lo tenga ahora”

Y así ha sido y será, querido Alejo, sigue usted viviendo impreso y en estampa, con buen nombre, y para siempre en el reino de este mundo.

   Notas al pie de las páginas


(1) No tuvo España mejor embajador, a lo largo de los siglos, que don Quijote de la Mancha. GRANMA (La Habana) 5 abr., 1978: 4. il.

EL PAÍS (Madrid) 5 abr., 1978: 24-25. il.

Publicado bajo el título: Cervantes y la novela actual.

GRANMA RESUMEN SEMANAL (La Habana) 16 abr. 1978: 5. il. 

Publicado en español, inglés y francés.

CASA DE LAS AMÉRICAS (La Habana) 19(109): 82-85; jul.-ag., 1978.

París: Imprimerie Cary, 1978. – s. p.

Edición numerada.

LA ESTAFETA LITERARIA (Madrid) (634): 4-6; 15 abr., 1979. il.

Publicado bajo el título: Cervantes y la novela actual.

(2) Carpentier, Alejo. Alejo Carpentier: una literatura inmensa / ent. Ramón Chao. TRIUNFO (Madrid) 29 jun., 1974.

En su: Entrevistas / comp., sel., pról., y notas de Virgilio López Lemus. – La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1985. – p. 220-227.

(3) Carpentier, Alejo. Conversación con Alejo Carpentier / ent. Eduardo Hernaiz. PUEBLO LITERARIO (Madrid) 5 abr., 1978.

En su: Entrevistas / comp., sel., pról., y notas de Virgilio López Lemus. – La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1985. – p. 420-424.

(4) Carpentier, Alejo. Alejo Carpentier, Premio Cervantes / ent. Ramón Chao. LA QUINZAINE LITTÉRAIRE (Paris) 1/15 mayo, 1978

En su: Entrevistas / comp., sel., pról., y notas de Virgilio López Lemus. – LA HABANA: Editorial Letras Cubanas, 1985. – p. 430-432.

(5) Carpentier, Alejo. La Numancia. CARTELES (La Habana) 29 (34): 22, 55; 22 ag., 1937. il.

(6) Carpentier, Alejo. Nuevo libro sobre El Quijote. EL NACIONAL (Caracas) 29 oct., 1953 (Letra y Solfa)

(7) Carpentier, Alejo. Vitalidad de los clásicos. EL NACIONAL (Caracas) 29 oct., 1953. (Letra y Solfa)

(8) Carpentier, Alejo. Don Quijote en la pantalla. EL NACIONAL (Caracas)   22 en., 1954. (Letra y Solfa)

(9) Carpentier, Alejo. Un absurdo intento. EL NACIONAL (Caracas) 11 jun., 1957. (Letras y Solfa)

(10)Carpentier, Alejo. Cinco conmemoraciones. EL NACIONAL (Caracas) 21 en., 1955 (Letra y Solfa)

(11)Carpentier, Alejo. El libro sin fronteras. EL NACIONAL (Caracas) 1 sept., 1956. (Letra y Solfa)

(12)Carpentier, Alejo. Melancolía de lo cómico. EL NACIONAL (Caracas) 26 jun., 1957. (Letra y Solfa)

(13)Carpentier, Alejo. Cervantes y los románticos alemanes. EL NACIONAL (Caracas) 31 ag., 1957. (Letra y Solfa)

(14)Carpentier, Alejo. Un nuevo Retablo de Maese Pedro. EL NACIONAL (Caracas) 1 sept., 1960. (Letra y Solf

(15)Carpentier, Alejo. Don Quijote sale otra vez al camino. MÉXICO EN LA CULTURA 17 jul., 1960. Recorte depositado en la Colección Alejo Carpentier que atesora la Biblioteca Nacional José Martí. Colección donada en vida a esta institución por el autor de El Siglo de las Luces.







 

  



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