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Foto de 120 Aniversario BNCJM- Tesoros. Dos famosos  unidos en un tesoro del siglo XIX.

120 Aniversario BNCJM- Tesoros. Dos famosos unidos en un tesoro del siglo XIX.

6/4/2021
Por: Olga Vega García, Biblioteca Nacional José Martí

Se selecciona hoy una pequeña joya bibliográfica, en la que se enlazan dos personalidades dedicadas al desarrollo científico de sus respectivos países: el cubano Tranquilino Sandalio de Noda y el francés de renombre universal Georges Cuvier. 

Su valor bibliológico como documento de carácter patrimonial reside en que se trata de un ejemplar perteneciente al primero, anotado por añadidura de forma muy personal, que demuestra una vez más cómo perdura la huella de un personaje célebre sobre el papel de las páginas que conforman un impreso, de manera que aumenta su valor como fuente de información inédita para investigadores en la materia y bibliófilos de cualquier parte del mundo. Así un libro de texto aparentemente común del siglo XIX, se convierte sorpresivamente, por las notas manuscritas contenidas en él, en una pieza “única”.

Georges Léopold Chrétien Frédéric Cuvier (Montbéliard, Francia, 1769-París, 1832), zoólogo y estadista francés, es considerado el padre de la anatomía comparada y de la paleontología. Sobre este científico de fama mundial está disponible una amplia bibliografía en publicaciones en formato bibliográfico y electrónico, por lo que sólo se sintetizarán elementos esenciales destinados a la identificación de la autoridad principal de la obra. 

Estudió en 1784-88 en Stuttgart, y en 1795 fue nombrado asistente en el Musee d`Histoire Naturelle de París por recomendación del profesor Étienne Geoffroy Saint-Hilaire, junto a quien publica un estudio sobre la clasificación de los mamíferos.  En paralelo con sus tareas en esa institución fue designado por Napoleón Bonaparte inspector de instrucción pública e introdujo reformas en la educación francesa, como la creación de universidades en las provincias. En 1814, integró el Conseil d’État; en 1817, fue designado viceministro del Interior y al año siguiente miembro de la Académie Française. Ya en 1820 fue hecho barón y finalmente par de Francia en 1831, luego de la Restauración de los Borbones.

Entre otras obras, en 1797-1798 vio la luz su Tableau élémentaire de l´histoire naturelle des animaux (Tratado elemental de historia natural de los animales), la elegida  para a Noticia.  

Entre 1800-1805, basándose en sus trabajos investigativos y sus lecciones magistrales, publicó Leçons d’anatomie comparée en 5 volúmenes, en las que introdujo el principio de la correlación de las partes, según el cual las características funcionales y estructurales de los órganos del cuerpo de un animal están necesariamente relacionadas entre sí y con el entorno. Así, según Cuvier, los hábitos de un animal determinan su forma anatómica.  

De 1810 data su  Rapport historique sur les progrès des sciences naturelles depuis 1789, et sur leur état actuel, informe sobre el desarrollo de la ciencia desde la Revolución Francesa preparado para Bonaparte. 

También fue capaz de reconstruir especies fósiles desconocidas en su época a partir del estudio de algunos fragmentos óseos, y recurrió a la teoría del catastrofismo para explicar la desaparición de algunas de ellas. Resumió sus conclusiones en Recherches sur les ossements fossiles de quadrupèdes (1812).

En 1817 publicó en 4 volúmenes Le Règne animal distribué d’après son organisation, que significó un notable avance respecto al sistema de clasificación que había establecido Karl von Linneo (1707-1778) ya que ordenó el reino animal en cuatro grandes grupos, a saber, vertebrados, moluscos, articulados y radiantes, cada uno con un tipo especial de organización anatómica.

Indudablemente su influencia en los investigadores del siglo XIX resulta plenamente comprensible, dados sus aportes a la ciencia. 

Del cubano Tranquilino Sandalio de Noda lamentablemente no se conservan fotografías o grabados originales en los fondos de la BNCJM. 

En esta oportunidad, al igual que en otras ocasiones, se brindará solamente un resumen de forma que los lectores  de este artículo valoren por sí mismos la relevancia de la procedencia del ejemplar al que se le dedicará mayor atención como documento especial que es.

Tranquilino Sandalio de Noda Martínez, miembro de honor de la Sociedad Patriótica de La Habana, fue considerado como “el sabio más laborioso de Cuba” por el Apóstol de la Independencia José Martí Pérez (1853-1895), ya que incursionó en disímiles disciplinas científicas y llegó a ser agrimensor, agrónomo, pintor, dibujante, crítico, periodista, historiador y literato. 

Nació un 3 de septiembre de 1808 en el Cafetal Waterloo (ubicado en el partido de Guanajay, perteneciente antiguamente a la provincia Pinar del Río) y falleció en San Antonio de los Baños el 23 de mayo de 1866. Sobre él existe una preciosa frase de José Martí que sintetiza su valía: “¡Aunque la tierra que da Nodas puede pasarse sin doctores!”, (4) refiriéndose a una medida establecida por el Gobierno de la metrópoli que impedía que los cubanos pudieran hacer su doctorado en Cuba, obligándolos a trasladarse a la Península con los gastos que esto conllevaba. 

Su formación fue autodidacta, lo que hizo más meritorios los logros alcanzados; comenzó consultando la biblioteca de un emigrado francés de apellido Dubois, y contó con el apoyo de un agrónomo, José María Dau García, en cuya vivienda recibió lecciones que luego, gracias a su dedicación personal, lo convirtieron en un erudito en especialidades evidentemente poco afines entre sí.

Con el tiempo llegó a dominar diversos idiomas, desde los modernos más conocidos hasta otros como el griego, el latín y el hebreo, y también algunos dialectos africanos, lo que le permitía establecer comunicación con los esclavos. Se dice que estudió el alfabeto maya y trabajó en la redacción de un diccionario de voces siboneyes y otro de lenguas africanas.  

Al igual que muchos sabios de su tiempo, se volcó al estudio de diversos cultivos agrícolas y en 1829, la Sociedad Económica de Amigos del País premió su trabajo Memoria sobre las causas que producen la alternación de cosechas en el café. De él se cuenta además con una memoria exhaustiva sobre el tabaco en la segunda mitad del siglo XIX. Por otra parte, en 1831, recibió otro premio por su trabajo Memoria sobre el modo de exterminar la hormiga bibijagua.

En 1839 realizó estudios con el fin de organizar las vías de comunicación terrestres en Vueltabajo, tarea esta que fue considerada muy necesaria para impulsar el desarrollo de la región. Mediante sus exploraciones llegó a conocer todo ese territorio y otras zonas de la Isla, de forma tal que disponía de informaciones más exactas que las propias autoridades coloniales. En 1830 ejecutó un primer Atlas Hidrográfico de Cuba y confeccionó numerosos planos y croquis y llegó a alcanzar el título de Agrimensor, en 1832 y de Agrimensor Titular de la Academia Pretorial en 1840.  

Influyó notablemente en la fundación del poblado de San Diego de los Baños, famoso por las aguas medicinales, ya que en aquella época era el propietario de una hacienda enclavada allí. En sus escritos dio a conocer la existencia de tan importante localidad.

Como literato escribió sobre temas muy variados en importantes publicaciones seriadas de aquel entonces.  Entre sus obras se citan sus Tradiciones cubanas, Cartas a Silvia, Versos a Laura, Cuentos sobre guajiros y negros, Apuntes sobre la Historia de Cuba, La lápida mortuoria de Velázquez, Apuntes sobre Yucatán, Epitafios, De la Lengua Castellana, y Paseo pintoresco por la Isla de Cuba, obra emblemática en la cual colaboró.

Al igual que sucede con otras figuras cubanas, no ha sido posible recuperar toda su producción, y una parte ha quedado inédita, pero gracias a lo publicado y a las referencias de autoridades de su época se pudo profundizar en detalles sobre su vida y obra.  Uno de sus biógrafos, don Francisco Calcagno, termina un artículo de su Diccionario Biográfico Cubano expresando “Mucho podría sacarse de sus papeles inéditos… ¿dónde están?”.  

En cuanto a su libro anotado, se trata de una versión española publicada dos años después de fallecido el autor francés: 

Lecciones elementales de la Historia Natural de los animales / G. Cuvier. --  Valencia: Imprenta de Cabrerizo, 1834. -- 2 vol.: il; 20 cm. 

Esta edición, según parece indicar la cita del célebre librero don Antonio Palau y Dulcet, es la única de este autor impresa en esa época en España, lo que le da un carácter de rareza que resulta interesante destacar.

Presenta como páginas preliminares una advertencia del traductor y un prólogo del autor. Al final incluye la fe de erratas correspondiente, que como es natural vela por la corrección del texto impreso.   

La portada está ilustrada con florón (una mariposa) y cuenta además con un total de 14 grabados en los que se representan detalles relacionados con las diversas especies, como esqueletos, picos, patas, entre otros aspectos curiosos.

La búsqueda de información se enriquece con un “Índice” que enumera los capítulos contenidos en las “Lecciones”, una “Tabla de nombres jenéricos [sic] latinos”, y un “Índice castellano con la correspondencia latina” que remiten a la página en la que aparecen los términos científicos.

Tranquilino Sandalio de Noda fue hasta donde se puede comprobar, el propietario del ejemplar desde el año 1838, a juzgar por la fecha que aparece al pie de su firma en el reverso de la portada; a continuación añade “Plan para el compendio de H. N… Ocurrencia de preferencias de los animales de Cuba…”. No todas las inscripciones resultan legibles, ya que el papel absorbió la tinta sepia con la que se escribieron; tanto es así que la portada del primer volumen quedó muy manchada, por lo que se determinó utilizar la portada del segundo como ilustración inicial de este artículo, pues se encontraba más libre de manchas. 

Del científico pinareño los volúmenes pasaron a manos del coleccionista cubano Antonio García Hernández, y de este a la Librería Martí, la cual lo vendió a la  Biblioteca Nacional en 1965, según se consigna en nota manuscrita en el reverso de la portada del v.1.  

Por otra parte, una curiosa forma de anotar el volumen se pone de manifiesto al escribir no solamente en los márgenes y hojas en blanco, sino también en los cortes teñidos de amarillo, en los que aparecen señalados por materias los contenidos de cada librillo: así en uno escribe en mayúsculas NOMBRES, MAMÍFEROS, ANFIBIOS, AVES, PECES y en el otro MOLUSCOS, INSECTOS, ZOOFITOS. Los sombreados en tonos oscuros que se aprecian a simple vista van marcando las partes en las que se incluye información sobre cada tema.

El estado de conservación de ambos volúmenes es regular, con papel manchado, degradado por la excesiva manipulación y la influencia de agentes químicos que incidieron sobre él. Se trata de un material escriptóreo de no muy buena calidad, propio de la época, circunstancia a la que se añade su carácter de documento empleado para la enseñanza, con seguridad muy leído no solamente por el famoso científico sino posiblemente por otros estudiantes o lectores en general. 

Es una suerte que haya llegado a la actualidad, pues por lo común esos libros se destruían rápidamente y pasaban a ser obras relacionadas en los repertorios bibliográficos sólo a través de referencias, sin que existiera una prueba acreditativa de su impresión.

Como hemos expuesto en otros casos, no basta guiarse por los datos que ofrecen las partes de un libro habitualmente utilizadas para obtener información sobre él –portadas, colofones, lomos, prólogos, entre otras–, sino que cada ejemplar debe someterse a un cuidadoso cotejo en busca de la historia escondida en su interior –para asombro de catalogadores y usuarios–, la cual, en gran medida, permitirá calificar de raro y valioso al volumen en cuestión, con vistas a que sea divulgado como se merece y admirado por los que lo consulten in situ, lo aprecien formando parte de una exposición o, como en este caso, lo reciban de forma digital al menos en sus rasgos esenciales.



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