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Correo desde la Isla de la Dignidad. Ciudad Escolar Libertad

14/9/2020
Por: Eloisa M. Carreras Varona , Biblioteca Nacional José Martí

Este 14 de septiembre se cumplieron 61 años de que el cuartel Columbia se convirtiera en Ciudad Escolar Libertad, en la magna ceremonia de apertura del primer curso escolar de la Revolución Cubana 1959―1960. Aquel histórico día millares de educandos y maestros de todas las enseñanzas se reunieron con los líderes de la Revolución y el pueblo, en el polígono del antiguo Cuartel General de Columbia para la inolvidable e histórica celebración.  

La Revolución Cubana convierte los cuarteles y las fortalezas militares en centros escolares

Con la Nueva Política Educacional puesta en práctica, las fortalezas y cuarteles militares del régimen dictatorial se convirtieron en centros de educación y enseñanza para los niños y jóvenes cubanos. La conversión de los cuarteles en escuelas representó el desplazamiento de la fuerza militar por la organización escolar. La tarea de convertir esos recintos en algo útil para la sociedad representó un gran reto político y educacional para el naciente gobierno revolucionario. Hay que pensar la faena que significó la conversión en escuelas, de los antiguos inmuebles que habían sido ocupados hasta ese momento para las funciones de establecimientos militares. El Ministerio de Educación se ocupó con atención preferente de los cambios, ampliaciones y transformaciones constructivas que fueron necesarias para crear las ciudades escolares, así como de la edificación de otros nuevos centros adecuados para estos fines.

En el país, se transformaron un total de sesenta y nueve cuarteles, en escuelas. Entre las principales fortalezas que pasaron a ser ciudades escolares están: en 1959: el antiguo Campamento Militar de Columbia, en Marianao, La Habana, transformado en Ciudad Escolar Libertad. A lo largo de todo el año 1960, se inauguraron los siguientes centros escolares: en la que fuera la 5.ª estación de la Policía, en la calle Belascoaín de la capital, abrió sus puertas el Centro Escolar William Soler; el cuartel de La Lisa también de la capital cubana, se convirtió en la Ciudad Escolar 13 de marzo; en el otrora cuartel Goicuría de Matanzas, se estableció el Centro Escolar Mártires del Goicuría; en el antiguo cuartel Leoncio Vidal, en Santa Clara, se creó la Ciudad Escolar Abel Santamaría; donde se encontraba el regimiento Agramonte, en Camagüey, se transformó en la Ciudad Escolar Ignacio Agramonte; en el lugar del regimiento militar Calixto García de Holguín, se creó la Ciudad Escolar Oscar Lucero; donde radicara el cuartel Moncada, segunda fortaleza militar de la tiranía, se edificó la Ciudad Escolar 26 de Julio, en Santiago de Cuba, entre otros. 

Con respecto al citado Campamento Militar de Columbia, cabe recordar que ya el 13 y el 14 de enero del propio año 1959, la prensa publicó varias noticias con relación a la propuesta del Comandante Fidel Castro, de convertirlo en una ciudad escolar con capacidad para albergar a diez mil alumnos, “ante la necesidad de tener mejores locales para la enseñanza”; entones Fidel también planteó la idea de que como parte del plan de la Reforma Agraria se realizaría “el más ambicioso proyecto para llevar la educación y la cultura hasta el mismo corazón de las sierras —la Maestra, la del Escambray y la de los Órganos—, es decir, trasplantar la civilización en forma de universidad rural al sitio donde residen los campesinos en edad escolar”. Por eso los niños y jóvenes en estas escuelas debían aprender, asimismo, los distintos oficios y profesiones. La primera de estas innovadoras transformaciones se llevó a cabo en la finca El Caney de las Mercedes, Sierra Maestra. La noticia con respecto a la modificación de El Caney, se divulgó el día 2 de febrero de 1959, cuando Fidel informó que se proponía construir una Ciudad Escolar en la Sierra Maestra, en la citada finca El Caney, de trescientas caballerías de extensión a la que concurrirían veinte mil alumnos.

Con la asistencia de millares de niños de todas las escuelas habaneras, de maestros, funcionarios del Ministerio de Educación, así como de autoridades del Gobierno Revolucionario y un numeroso público, se llevó a cabo el 14 de septiembre de 1959, el acto de apertura del curso escolar 1959-60. Esta inolvidable ceremonia tuvo lugar en el polígono del Campamento Militar de Columbia y uno de los momentos más emotivos fue cuando miles de niños “armados” con la enseña Patria entraron por la posta 6; el Comandante Raúl Castro, entonces Jefe del Estado Mayor del Ejército Rebelde, entregó simbólicamente mediante una bandera cubana el Campamento Libertad al ministro de educación, Armando Hart.

El antiguo Campamento Militar de Columbia se convertía así en el gran Centro Escolar Libertad. En esa gran fiesta participaron más de cuarenta mil niños de todas las escuelas de la capital cubana. Se trató de un hecho único y simbólico en el que “el principal campamento antes de 1959, asaltado por Batista durante su golpe de Estado, cuyos muros fueran derribados por el comandante Camilo Cienfuegos, se convirtió en Ciudad Escolar Libertad”.

En aquellos momentos dijo Fidel: “Este es el único país de América que conquista una fortaleza y la convierte en escuela.” La máxima dirección de la Revolución cumplía con la promesa que había hecho Fidel sólo unos meses atrás durante la reunión del 14 de abril de 1959, en la concentración de maestros que había tenido lugar en el Coliseo de la Ciudad Deportiva, de La Habana cuando dijo:


“Los niños no piden dinero, no piden nada que no sea estudiar para prepararse para la vida. Piden menos que las personas mayores, que casi siempre se me acercan para plantearme “su problema” particular. Por eso es que vamos a convertir el antiguo Campamento de Columbia en una gran ciudad escolar, para que los niños tengan donde estudiar. Esa gran ciudad escolar tendrá una capacidad para diez mil escolares, haremos varias en cada una de las provincias, para que los niños campesinos que tienen difícil acceso a las aulas puedan concentrarse en esos planteles. La Revolución liberó a los niños, los ha despojado de la ignorancia histórica.”

En ese histórico acto el Ministro de Educación destacó en sus palabras: 

“Niños de nuestra Patria:

Queríamos que este año se iniciara el curso escolar con una lección de Cívica, que lo primero que ustedes oyesen en la escuela este curso fuera un ejemplo vivo de moral, queríamos que todos los niños de Cuba, […] concurriesen simbólicamente a una sola clase, a una sola lección. Y lo queríamos porque estábamos muy interesados en el simbolismo que este acto reviste, porque ese es el carácter que en realidad deben tener los cursos escolares en Cuba, y sobre todo que los niños de Cuba estuviesen unidos en un acto, como unidos deben estar siempre los niños cubanos, porque ellos son el pueblo de mañana.

Pero no se puede enseñar sin el ejemplo, cuando el maestro les explique a ustedes cualquier materia pregúntenle por el ejemplo, y entonces ustedes verán cómo lo que antes no comprendieron lo entenderán mejor. Sobre todo, en materia de Moral y de Cívica es preciso enseñar con el ejemplo. Por eso, niños cubanos, los hemos traído aquí al antiguo Campamento Militar de Columbia, hoy orgullosa Ciudad Libertad, para decirles a ustedes lo que significan estos terrenos, estos muros; porque los niños de Cuba deben aprender la Historia de un pueblo que tuvo que conquistar con sangre el derecho que tienen los niños a mandar en este territorio, en estos terrenos de la que es hoy Ciudad Escolar. […]

Los malos creían que no podían vencerlos porque ellos estimaban que la virtud y la bondad no eran fuerzas capaces de destruir a un ejército poderoso; ignoraban que lo que es indestructible es un pueblo con fe en sus destinos, que es decir confianza en su acción, en los valores del hombre digno. Y así fue derrotada la tiranía, y así fue como este pueblo pudo entregarles a los niños de Cuba este Campamento convertido en escuela, y lo hemos hecho porque tenemos fe en los niños, porque sabemos que son generosos, porque como dijo Martí: “Los niños son los que saben querer, los niños son la esperanza del mundo.”

Para Hart en todas partes del mundo, se debería producir un cambio equivalente a este que realizó la Revolución Cubana de transformar los cuarteles en escuelas y de esta forma lograr que los millones y millones de recursos que se malgastan en mantener ejércitos para asesinar a civiles inocentes, sean utilizados en crear y multiplicar libros, pupitres y maestros para todos los niños. Por ello, afirmó: “en Cuba no necesitamos ese tipo de ejército profesional porque tenemos las milicias populares y porque el poder de la Revolución no está en el número de armas de que disponga, sino en la fuerza de sus razones, en la firmeza de su actitud y, sobre todo, en el apoyo del pueblo”. 

La transformación de las fortalezas militares del país en centros escolares devino en un verdadero símbolo de la fuerza de la Revolución y su auténtica vinculación con el pueblo por medio de los libros y la educación.

Por eso hoy también podemos afirmar con orgullo

¡GRACIAS FIDEL! 









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