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Foto de Theodore de Bry y sus imágenes de América en un impreso raro y valioso

Theodore de Bry y sus imágenes de América en un impreso raro y valioso

9/10/2020
Por: Olga Vega García, Biblioteca Nacional José Martí

Siguiendo la línea de reeditar, resumidos, artículos de especial interés de Tesoros de Librínsula publicados años atrás, se selecciona uno, fabuloso, sobre el encuentro entre culturas a conmemorar próximamente.

Como se ha reiterado en anteriores artículos de Librínsula, los ilustradores fueron los creadores vinculados a la producción de libros que más sufrieron de plagios y apropiaciones a lo largo de los siglos XVI-XXI. Entre ellos quizás el más conocido internacionalmente es Theodore de Bry, quien conjuntamente con sus hijos grabó cientos de imágenes sobre el continente americano, en las cuales, no obstante las inexactitudes, exageraciones y hasta absurdos que se aprecian a simple vista, se representa el Nuevo Mundo a cuyas tierras arribó Cristóbal Colón (c.1461-1506) un 12 de Octubre de 1492, y constituyen por tanto un rico recurso informativo para editores, realizadores de medios masivos de comunicación y cineastas, entre otros, resultando muy demandadas hasta las actualidad.

Ya la obra de De Bry (1528-1598) y de sus herederos Johann-Théodore de Bry (1561-1623) y Johann-Israel de Bry (1565-1609) fue abordada en Tesoros de Librínsula en el No. 255 de 10 de febrero de 2010 (1) en el artículo que versaba sobre Fray Bartolomé de las Casas y su obra Narratio regionum indicarum per hispanos quosdam deuastatarum verissima: Los prius quidem... producida en 1598. Del padre se sabe que fue un famoso editor, grabador, librero y orfebre flamenco, que luego de radicarse en varias ciudades europeas se estableció finalmente en Francfort del Main  hacia 1588.

Los llamados comúnmente “Grandes viajes” (Collectiones peregrinatiorum in Indiam orientalem et Indiam occidentalem, 1590-1634) fueron producidos originalmente en lengua latina, y luego llevados al alemán, francés e inglés. En las bibliotecas se conservan encuadernadas las partes que los componen en uno o más volúmenes, como es el caso de las que se atesoran en Fondos Raros y Valiosos o desglosadas en volúmenes independientes. Una de las ediciones resumidas hechas casi un siglo después, en la que se compendian en alemán las doce primeras partes de la colección,  es la que se somete hoy a los lectores de Librínsula: 

Newe Welt und americanishe historien: Inhaltende warhafftige vnd volkommene Beschreibung aller West-Indianischen Landschafften, Insulen... /.  — Franckfurt : Bey Denen Merianishen Erben, 1655. —  [6], 661, [2 ] p. 

Aunque el nombre de Johann Ludwig Gottfried (c. 1584-1633) es el que aparece en la portada de la obra, esta se atribuye frecuentemente al teólogo, escritor, traductor e ilustrador alemán (Abelinus), existiendo contradicciones en los catálogos de grandes bibliotecas y en repertorios bibliográficos sobre libros antiguos de si Gottfried es un seudónimo adoptado por Abelin, o son dos autoridades contemporáneas que realizaron funciones diferentes en la obra. Poco se conoce de su vida, salvo que trabajó en la  firma editorial de los De Bry y por tanto tuvo acceso a los materiales ilustrativos producidos por ellos. 

Por otra parte, la participación del grabador y librero suizo Matthäus Merian, el Viejo, (1593-1650) no se discute, por cuanto desempeñó un importante papel como editor de este título, e inclusive de volúmenes anteriores de los “viajes” de De Bry. Nació en Basilea, se preparó como grabador en Zurich, estudió y trabajó en París, Nancy y Estrasburgo, trasladándose a Frankfurt donde se convirtió en yerno de Johann-Théodore y vivió gran parte de su vida, haciéndose cargo de su taller a la muerte de este, acaecida en 1623. 

Fue el productor de materiales cartográficos de ciudades y países que lo hicieron famoso. Siguiendo la misma estrategia de la edición que le sirve de punto de partida, él y Gottfried hicieron adaptaciones y realizaron una selección de ilustraciones de mucho impacto. Contiene historias narradas por los primeros Cronistas de Indias, complementadas por otras de autores posteriores en la medida que transcurrían nuevos acontecimientos.

La obra, cuya primera edición databa de 1631, está impresa en letra gótica como se puede ver en el detalle de texto que se brinda a continuación, en el cual se muestra además una orla y una bella letra capital.

Perteneció a la biblioteca particular del famoso narrador, archivero y bibliófilo y bibliógrafo cubano Néstor Ponce de León La Guardia (1837-1899).

Restaurado en la BNCJM y encuadernado en media piel, el papel fue laminado, lo que dificulta la nitidez del trazo en los grabados, conserva huellas de picaduras de insectos que afectan la lectura del texto y por su constante manipulación muchas hojas requieren de ligeras reparaciones.  Es un claro ejemplo de un libro muy usado por el material ilustrativo y no por su contenido, escrito en un alemán antiguo cuya lectura resulta inaccesible para la mayoría de los usuarios, al igual que ocurre con el original del siglo XVI de De Bry y otras obras similares. 

Véase a continuación una selección de grabados en los cuales se muestra la diversidad de temas tratados, partiendo de que la vida social y las costumbres, aunque tergiversadas, están presentes junto a escenas de tipo histórico, retratos de descubridores, conquistadores, colonizadores, misioneros, y toda una gama de aborígenes de muy variadas etnias con sus atuendos típicos.  Instrumentos de labor y musicales, armas, y todo tipo de utensilios de uso doméstico van acompañados de la flora y fauna a la que han acostumbrado a los lectores contemporáneos estos ilustradores del Renacimiento. 

Como se señaló en el artículo ya citado sobre la Narratio Regionum… se caracterizan por la visión que ofrecen, en ocasiones idílicas, en otras enfatizando la crudeza del proceso de la conquista y colonización del continente americano, en el que los españoles llevaban la peor parte, como parte de la Leyenda Negra promovida por otros europeos que participaban activamente en hechos de crueldad similares, y sobre todo por la mistificación de un mundo desconocido por el grabador, el cual se basaba en bocetos manuscritos de dibujantes llegados a América, y en relatos (orales o escritos) de los propios protagonistas interesados en resaltar sus hazañas, justificar los horrores y divulgar sus criterios personales. A ello se añade que toda esa literatura fue siendo retomada por otros autores, editores y traductores cada vez más alejados del campo de acción, capaces de continuar distorsionando las fuentes primarias. La consecuencia es la mezcla fascinante de realidad y fantasía que atrapa al lector tan pronto accede a los cientos de materiales ilustrativos suministrados por los De Bry.

Los dibujantes más conocidos que fueron testigos presenciales de los acontecimientos llevados luego a la técnica del grabado en cobre por los De Bry, fueron el francés Jacques Le Moyne de Morgues y el inglés John White, aunque presumiblemente hubo muchos otros que permanecieron en el anonimato.

Las exageraciones al representar la fauna americana oscilan entre magnificar la especie deseada y añadir otras no identificables por lo grotescas.

Los monstruos y otras figuras fantásticas, por lo tanto nunca faltan en los materiales cartográficos y en las ilustraciones, en los que se destacan las sirenas (véase la seleccionada al principio de este artículo) o los dragones tan temidos por todos, que abruptamente aparecían en tierras y mares. Lo mismo se encuentra en libros de carácter histórico como en los de ciencias naturales; eso muy frecuentemente lo ponemos de manifiesto en la Sección Tesoros y es curioso que no pierdan su grado de atracción al pasar las centurias. 

Las ceremonias rituales, en las cuales las danzas desempeñan un papel importante se representan con lujo de detalles en sus páginas. A la vez, la extrema “maldad de los aborígenes” capaces de asesinar a los misioneros destinados a catequizarlos o de devorar seres humanos en escenas de canibalismo muy frecuentes a lo largo de la obra, lógicamente horrorizaron a los lectores europeos de entonces y sirvieron de justificación para potenciar acciones por parte de las cortes europeas.

También causan espanto los suicidios masivos de poblaciones enteras diezmadas por los abusos o el tratamiento dado a los sodomitas por los conquistadores; de hecho, el uso de perros cazadores de seres humanos es reiterado en muchas imágenes de estos grabadores, ya que junto a las lanzas y los arcabuces causaban estragos entre los indígenas.

 Un aspecto de interés de esta versión de la obra es que incluye ilustraciones sobre África que en otras ediciones no aparecen. También imágenes vinculadas con producciones agrícolas, tales como obtención del azúcar, muestran que prácticamente cualquier rama del conocimiento puede ser encontrada en las páginas del valioso ejemplar. 

10  En resumen, la obra que se pone a consideración de los lectores de Librínsula ha sido divulgada total o parcialmente en libros impresos (se hizo una edición facsimilar de la príncipe de 1631 en Stuttgart, en 1980), y se despliega en muchos sitios de Internet, pero sus dos ediciones del siglo XVII  se consideran como muy raras por su escasez en bibliotecas y en el mercado internacional. 

Es bueno por tanto. divulgar que en la pequeña isla de Cuba, descubierta un 27 de Octubre de 1492, existe un ejemplar que además de ser un documento de valor patrimonial, ha servido como fuente de información a los usuarios de la Biblioteca Nacional durante cerca de una centuria, partiendo del hecho de que la institución se fundó en 1901 y la colección de Néstor Ponce de León fue de las primeras que ingresó en su Fondo Antiguo, contribuyendo así a enriquecer el acervo de una institución que atesora no solo todo lo producido en el país, sino lo más representativo de la cultura universal.


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