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Foto de Ilustres en la Biblioteca Nacional José Martí, una nueva entrega de Mabiel Hidalgo Martínez que nos trasciende imprescindible

Ilustres en la Biblioteca Nacional José Martí, una nueva entrega de Mabiel Hidalgo Martínez que nos trasciende imprescindible

22/3/2024
Por: MSc. Carlos Manuel Valenciaga Díaz, Biblioteca Nacional José Martí

El 20 de marzo de 2024 fue una mañana extraordinaria de recuentos y memoria, reunidas varias generaciones de trabajadores de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (BNCJM), estudiantes de las Facultades de Artes y Letras y Comunicación de la Universidad de La Habana, de las carreras de Historia del Arte y Ciencias de la Información, así como diversas personalidades y otros invitados se presentó por la investigadora y escritora Mabiel Hidalgo Martínez, su libro Ilustres en la Biblioteca Nacional José Martí.
De la mano de Ocean Sur vio a la luz el necesario texto que pone frente a los lectores imagen, vivencias y trascendencia de diversas personalidades que dieron cuerpo y alma a la cultura cubana y universal, entre los años 1959 y 1967, quienes honraron con su presencia y labor a la entonces Biblioteca Nacional José Martí (BNJM) durante la etapa en la cual la dirigió sabia y febrilmente, la doctora María Teresa Freyre de Andrade, y quedaron como parte de su huella en inestimables instantáneas que atesora la Fototeca de la institución.
En el prólogo del libro, el actual director de la BNCJM, Omar Valiño Cedré, presente en la galería El Reino de Este Mundo, con todo su Consejo de Dirección, pondera que el libro se convierte en `referente ineludible para repasar la historia de la Biblioteca Nacional José Martí, sobre todo en el período de su refundación con el triunfo de la Revolución, el uso pleno de su nueva sede y la dirección de María Teresa Freyre de Andrade y Maruja Iglesias`, y añade:
`Por ello, ese decurso de la Biblioteca Nacional en la década del sesenta del siglo XX, aporta una visión, acaso menos conocida hoy, sobre el rico entramado global de la cultura en esa época, el papel de la institución y el extraordinario simbolismo de la apertura total de una biblioteca a la participación popular en la cultura`.
Por su parte, la editora de Ocean Sur, Ana María Cabrera, señalaba las cualidades investigativas de Hidalgo Martínez al decir `sistemática, persistente, trabajadora, gran conocedora de la fotografía y de la Fototeca de la BNCJM`, como resultado de lo cual este era el segundo texto de la escritora que ellos publicaban, habiendo sido ya el primero Jorge Oller: memorias de un fotorreportero` (Ocean Sur,2021), que obtuvo Mención del Premio Nacional de la Crítica Histórica `Leonardo Griñán Peralta`, en 2023. A ello agregaba que precisamente Ocean Sur busca trabajar desde la imagen, la crónica y el testimonio, pasajes de la historia de la Revolución Cubana  y su cultura, y esta posibilidad da luz a un escenario no abordado hasta ahora relacionado con el papel que jugó la entonces BNJM en los primeros años de la década del 60, donde la lectura comenzó a ser socializada hasta los más intrincados lugares, los cuales aparecen representados en el enriquecedor apéndice fotográfico del libro, en  imágenes como la del bibliobus, que tantas comunidades visitó como parte de dicho quehacer.
Así mismo Ana María anunció que el libro se encontraba disponible en versión digital en el catálogo de Osean Sur con dirección https://oceansur.com/catalogo/titulos/ilustres-en-la-biblioteca-nacional-jose-marti dónde se puede descargar y se esperaba en un futuro próximo poder contar con la edición impresa para una próxima presentación.
Momento de lujo sobrevino cuando tocó el turno a la Dra. Araceli García Carranza como presentadora del texto, una mujer de páginas, de letras, de dulzura ilustrada, de manos que han tocado los hombros de los Ilustres,  que esta mañana regresaban a su casa de la pluma de Mabiel,  y con esa magia de su vida, de la mano presente de Julito, comenzó con su humildad a decir cuánto de dichos ilustres hay en ella y cuanto de ellos en nosotros, y fue para los presentes como escuchar un ensayo sobre la utilidad de la virtud y la necesidad de esa virtud en los jóvenes que allí presenciaban el advenimiento del nuevo texto.
Finalmente llegaban las palabras de la anfitriona de la mañana, de la responsable de reunirnos asidos en torno a la admiración y al ejemplo, Mabiel Hidalgo, que junto a la retaguardia de su familia nos decía:
`Intentaré resumir algunas experiencias de este viaje con los Ilustres en la Biblioteca Nacional José Martí, que inició a mediados de 2020, en los difíciles e inciertos tiempos de la pandemia de la COVID 2019. Entonces, comenzaba a gestarse el plan de actividades por el 120 aniversario de la Biblioteca Nacional, que celebramos el 18 de octubre de 2021, y ante la inminente necesidad del homenaje y la oportunidad de aprovechar las potencialidades que ofrecía y que aún ofrece la colección especial de fotografías BNJM, decidí emprender el proyecto de investigación `Memoria histórica de la Biblioteca Nacional José Martí a través de la colección especial de fotografías BNJM (1959-1967)`. En dicha investigación, implementé la Metodología para el estudio de contenido de colecciones especiales, de la autoría de Carlos Valenciaga, como parte de su proyecto de doctorado, con quien siempre estaré en deuda.
`Descubrir los rostros de distinguidas personalidades cubanas y extranjeras en las fotografías, y de notables bibliotecarios, en muchos casos tomadas por los experimentados profesionales de la Cooperativa Fotográfica y los Studios Korda, constituyó el pie forzado que me condujo a desentrañar la relación de 71 intelectuales con la Biblioteca Nacional… Y esos vínculos fundamentalmente se debieron al prestigio de la Dra. Freyre y a sus redes intelectuales, haciendo realidad, en un nuevo contexto de renovación cultural, muchas de las experiencias llevadas a cabo en el Lyceum Lawn Tennis Club, durante el período republicano`.
Agregaba la investigadora, que el criterio de selección de cada ilustre `lo sustentaba en dos elementos fundamentales: la ausencia física de las personalidades y la evidencia fotográfica en la colección especial de fotografías BNJM entre 1959 y 1967, entiéndase la colección institucional, no toda la Fototeca. Decidimos contemplar a los fundadores como homenaje a los intelectuales que batallaron por la permanencia de la Biblioteca Nacional en las difíciles circunstancias que antecedieron a 1959`.
La autora agradeció las innumerables conversaciones con Araceli, también los testimonios ofrecidos por figuras imprescindibles de la Biblioteca Nacional como Tomás Fernández Robaina, Olga Vega y Zoila Lapique. Y destacó cómo nacieron los textos y los momentos en que fueron publicados muchos de los ilustres:   
`Aniversarios cerrados, fechas señaladas para homenajear profesiones, eventos culturales y otros motivos desencadenaron la redacción y publicación de la mayoría de los ilustres. Por esas razones, hubo textos que vieron la luz en la conmemoración de centenarios, cuya lista la encabezaron Eliseo Diego y Manuel Moreno Fraginals, a quienes la Biblioteca Nacional y su recién estrenado director, rindieron merecido tributo en 2020; igualmente nacieron en sus respectivos centenarios las semblanzas dedicadas a Cintio Vitier y Fina García Marruz, el inseparable matrimonio que iluminó el departamento de Colección Cubana y fundó la Sala Martí.
`Otros ilustres surgieron ante la funesta noticia de la muerte, cuando el noticiero o las redes sociales notificaron la lamentable partida de la profesora y crítico de arte Luz Merino Acosta, la musicóloga María Teresa Linares y el escritor Antón Arrufat, textos elaborados con la premura del cronista, que rinde homenaje, ya no de forma personal, sino en nombre de la Biblioteca como institución de la cultura, apuntes que más tarde revisité.
`Un gran número de estos escritos, navegaron en la Web a través del Portal y las redes sociales de la Biblioteca, la revista Librínsula, La Jiribilla, Cubaliteraria, y en ello fue decisiva la labor de Maribel Duarte, a quien, hasta en días de descanso laboral, le enviaba los textos para que los subiera`.
Y concluía Mabiel: “Agradezco a mi familia, pues sin un sustento de hogar y afectos como los que poseo, probablemente no hubiese podido asumir tal reto profesional. Quedo en deuda, además, con los bibliotecarios anónimos de todos los tiempos, cuya entrega y pasión por el servicio y la investigación los hace igualmente ilustres y siempre necesarios.”
Con el silencio del respeto, la pasión y el homenaje merecido finalizaba el encuentro a la luz de los celulares hermanados en el ansia de escuchar hasta el final a Mabiel y así fue.
Era la palabra agradecida, los aplausos merecidos de todos,  por un texto fuera de formalismos, ameno, suave, lleno de imágenes hermosas de ayer, de la juventud bella de los ilustres, de imágenes de reconocidos fotógrafos guardadas por manos laboriosas y con sentido del tiempo y el futuro que hicieron posible el rostro de los que fundaron con fuerza el valor de la cultura y  los que ahora Mabiel, gracias a su sabiduría y compromiso con la verdad y la génesis, nos devuelve en la trascendencia de las letras que reconstruyen su paso glorioso por la catedral de la cultura cubana.

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